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Armando Reverón, Juanita y Pancho


=== A continuación sigue un trabajo de Esteban Castillo, que me pareció pertinente ponerlo en primera página del Blog. ===

Su infancia compartida entre Caracas, Valencia y de nuevo, Caracas; entre padres biológicos y de crianza, hacen de Armando Reverón de por si, una vida muy singular. En su niñez sufre la fiebre tifoidea, qué según algunos, le dejarían secuela para toda su vida.
A los 19 años, se inscribe en la Academia de Bellas Artes de Caracas (1908). Sus primeras pinturas están dentro de la atmósfera tradicional de esa época. Pero va a ser fundamental el aporte de otros pintores llegados del exterior en el desarrollo de su obra.
Y un día viaja a España. Es el año 1910. Va a Barcelona. Estudia en la Escuela de Lonja. El pintor Rafael Monasterios se encuentra estudiando en ésta escuela. Se residencia en Madrid. Reverón va a extasiarse delante de “Las Meninas”, de Velásquez. Estudia en la Academia de San Fernando. Descubre, otra manera de ejecutar y de plasmar los colores sobre la tela. Los cuadros del Greco, de Francisco de Goya, las majas, los toros y “Los caprichos” y, un sinfín de obras importantes nutren al joven artista. Estamos a comienzos del siglo XX. Mira y admira. Estudia a Joaquín Sorolla. El color, el dibujo, la pastosidad y la creación de estos pintores van quedando archivados en su mente.
En 1914, es invitado por un amigo pintor a ir a París. Pasa algunos meses en la Ciudad Luz y, para vivir hace manchas y retratos al carboncillo, que vende en los Jardines de Tullerías.
París, ciudad donde se habían desarrollado grandes movimientos del arte, entre ellos: el impresionismo. Ciudad donde Claude Monet pintó y, un grupo de artistas habían realizado el paisaje en “Pleine Air”. Ellos querían captar la luz y plasmar en la tela las variantes tonalidades durante el día y, asimismo, en las cuatro estaciones. Visitó los museos…, Reverón se iba formando. Ya Picasso había pintado “Las señoritas de Avignon” (1907). Picasso, Braque y un grupo grande de pintores pintaban dentro de la tendencia cubista; era una gran revolución en el arte. Interpretaban los objetos, los paisajes y las figuras de diferentes puntos de vista, pero, Reverón no se interesó por ésta vanguardia. El artista en París se dedicó a conocer… y en esa gran inquietud por estar al tanto y el deseo de aprender visitó galerías y museos, como lo son: el Museo du Louvre y el Museo Luxemburgo… Estudió a los pintores impresionistas: Degas, Pizarro, Renoir, Sisley y muchos otros.
Estalla la Primera Guerra Mundial, tanto él, como Monasterios y muchos otros artistas regresaron a Venezuela.
Una de las más decisivas influencias fue la del pintor ruso: Nicolas Ferdinandov, quien le da consejos… Éste pintor llega a Venezuela (1916), trotamundo, con sueños de tener un barco y recorrer el mundo con artistas y hasta llegaron hacer una exposición con esta idea, pero la venta fue nula y el proyecto cayo al agua… Pintor de azules, amante del trópico y del submarinismo. Tenemos al rumano Samys Mützner y Emilio Boggio, pintor que estaba al tanto de los movimientos que realizaban en el viejo continente. Reverón frecuenta el Círculo de Bellas Artes.
Estas influencias, este compartir, ésta manera de confrontar su trabajo con otros artistas, entre ellos, Rafael Monasterios, Antonio Edmundo Monsanto, y muchos otros, nutren la personalidad plástica de Armando Reverón.
Viene cargado de conocimientos, ya tiene una gran formación artística… y comienza con más frecuencia a bajar al Litoral. Ferdinandov, le aconseja, que se busque una mujer sencilla y humilde… y así fue como en una fiesta de carnaval, en la Guaira y al compás del merengue; vio a Juanita Mota. La invitó a bailar… Compró un terreno cerca de una bodega llamado: “Las Quince Letras”, y comenzó a construir “El Castillete” con la ayuda de los vecinos.
Allí fue construyendo su espacio, su ambiente. Creando su decoración para vivir para lo que había nacido: ser artista, ser un artífice de la luz. Se fue llenando de utensilios utilitarios y sencillos, de objetos infuncionales y heteróclitos, que el mismo fue creando. Haciendo su escenografía para actuar… Su mono Pancho, “su eterno Pancho”, que cuando fallecía, buscaba otro, y le volvía a llamar, Pancho…
¿Anacoreta, artista, paranoico, esquizofrénico, actor, irreverente o inventor de un mundo a su medida? Cuentan que hacia el “teatro” cuando venían a filmar un documental o a tomarle fotografías, o si llegaba un cliente y le compraba… a veces comentaba: “Todo lo que hay que hacer para vender los cuadros”. Pero, sin dudas, un gran creador, un gran histriónico, un gran artista, y mientras su musa Juanita posaba, las muñecas – modelos miraban con asombro a su creador, al gran demiurgo que las había creado con trapos y alambres… los pájaros de papel volaban libres, entre los blancos luminosos, los ocres y sepias. El piano silente, hecho en cartón, sonaba al ritmo de los pasodobles de esos recuerdos de la España taurina, de tablaos flamencos y de obras de arte…, y su teléfono de cartón para llamar a la fantasía…, y las alas de los murciélagos, hechas en papel, a veces, queriendo aletear en ese mundo de formas, líneas, colores, luces, sueños y magia.
Crisis, depresiones y tristezas… las muñecas-sus novias- lloraban la ausencia de Reverón, cuando estaba en la clínica… de regreso vuelve a pintar, siempre fue así, en los momentos de crisis nerviosa, y en la cual, la enfermedad tenía su espacio, no había lugar para la creación y, después en la lucidez… los azules, luego, los blancos y los sepias iluminaban sus obras. Los paisajes marinos, los uveros y los cocoteros se llenaban de luz y el inmaculado color invadía todo la tela… y Juanita convertida en una maja, que recordaba a las majas de Goya… figuras, autorretratos y paisajes es otra etapa de su obra….entre sepias, ocres, rojos, grises y azules, algunos puestos con los mismos dedos, con pinceles y telas hecho por él mismo, dejaba todo ese conocimiento que adquirió a través de sus amigos, profesores y pintores y, sobre todo, en los museos… vivió en medio de su universo mágico y excepcional, en ese mundo, donde la locura se ahuyentaba cuando las musas estaban a su lado, como fuente de inspiración para realizar esas obras tan importantes.
Hoy, Armando Reverón ha sido un gran prototipo, un paradigma dentro del arte venezolano y un gran artista universal. Ahí, está su obra y gracias a quienes han sabido conservarla, por qué a lo mejor se hubiese perdido, creyendo que eran gestos, rayas y manchas de “un loco” y, era todo lo contrario, era el pensamiento y los trazos llevados a la tela por un gran artista. Nace en Caracas el 10 de Mayo 1889 y muere en la misma ciudad, 19 de septiembre1954. En el Museo de Bellas Artes de Caracas, (1955) se realiza su gran exposición retrospectiva…

Esteban Castillo estebancastil26@hotmail.com

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